CENTRO DE CAPACITACIÓN PARA INVIDENTES DE TIJUANA SOLICITA APOYO PARA MANTENER SUS ACTIVIDADES
Con más de seis décadas de trabajo en Tijuana, el Centro de Capacitación para Invidentes (CCI) mantiene abiertas sus puertas para personas con discapacidad visual que buscan desarrollar habilidades que les permitan fortalecer su autonomía y mejorar su movilidad e independencia en la vida diaria.
Actualmente, la institución hizo un llamado a la comunidad, empresas y autoridades para sumarse a su labor mediante diferentes formas de apoyo, entre ellas la donación de una unidad de transporte que facilite el traslado de los alumnos, así como la compra de coricos elaborados por integrantes del propio centro, cuya venta representa una de las principales fuentes de ingresos para el sostenimiento de sus actividades.

El CCI cumple 64 años de operaciones en la ciudad y durante este tiempo ha funcionado como un espacio de formación para personas con ceguera o discapacidad visual, ofreciendo herramientas enfocadas en la educación, el aprendizaje de nuevas habilidades y el desarrollo de actividades que favorecen una vida más independiente.
La institución es encabezada actualmente por Sandra Yépiz Ramírez, quien conoce de cerca la labor del centro debido a que años atrás ingresó como alumna y posteriormente se integró a las actividades de capacitación hasta asumir la presidencia de la asociación. Además de sus funciones administrativas, también imparte talleres de orientación y movilidad para los usuarios del centro.
Entre los programas que actualmente ofrece el CCI se encuentran cursos de sistema braille, orientación y movilidad, repostería, música y masoterapia, además de actividades dirigidas al fortalecimiento de habilidades para la vida diaria y la independencia personal.

Las clases de orientación y movilidad forman parte de los talleres con mayor demanda, ya que están enfocadas en que las personas con discapacidad visual aprendan a desplazarse de manera segura dentro y fuera de sus hogares, identificar puntos de referencia y utilizar herramientas que faciliten su desplazamiento en espacios públicos.
El aprendizaje del sistema braille también forma parte de las actividades permanentes del centro, permitiendo a los usuarios acceder a la lectura y escritura mediante este método de comunicación utilizado por personas con discapacidad visual en diferentes partes del mundo.
Asimismo, el taller de repostería brinda conocimientos relacionados con la elaboración de productos y alimentos, mientras que las clases de música y masoterapia buscan abrir oportunidades de desarrollo personal y laboral para los participantes.
Uno de los principales retos que enfrenta actualmente el Centro de Capacitación para Invidentes es la falta de difusión sobre los servicios que ofrece en la ciudad. De acuerdo con la dirección del organismo, existen personas con discapacidad visual y familias que desconocen la existencia de este espacio y las alternativas de capacitación disponibles.

La institución señaló que una parte importante de quienes llegan al centro lo hacen por recomendación de familiares, amistades o personas que anteriormente participaron en alguno de sus programas, por lo que consideran necesario ampliar la difusión para llegar a más sectores de la población.
“Hay muchas personas con discapacidad visual que no saben de la existencia del centro. Necesitamos que conozcan el lugar y que descubran todo lo que son capaces de hacer”, expresó Sandra Yépiz al referirse a la importancia de acercar la información a quienes podrían beneficiarse de los servicios que se ofrecen.
Actualmente, el CCI atiende a entre 25 y 30 alumnos de manera regular; sin embargo, la asistencia constante representa uno de los principales desafíos debido a las condiciones de movilidad y transporte que enfrentan los usuarios en distintos puntos de Tijuana.
Las largas distancias entre colonias, la necesidad de utilizar varias rutas de transporte público y las dificultades de accesibilidad en algunas zonas de la ciudad provocan que algunos estudiantes no puedan acudir con la frecuencia deseada a las actividades programadas.

Ante esta situación, el centro solicitó el apoyo de la comunidad y del sector empresarial para obtener una unidad vehicular que permita facilitar el traslado de los alumnos hacia las instalaciones y reducir los obstáculos relacionados con la movilidad.
De acuerdo con la institución, contar con un vehículo permitiría incrementar la asistencia a los talleres y ampliar la cobertura de atención para personas que actualmente no pueden trasladarse por sus propios medios o dependen de terceros para acudir a clases.
Otra de las formas mediante las cuales la ciudadanía puede colaborar es a través de la compra de coricos, producto que desde hace aproximadamente nueve años se ha convertido en la principal fuente de ingresos del organismo.
Los recursos obtenidos mediante la venta de estos productos son destinados al mantenimiento de las instalaciones, la adquisición de materiales para los talleres y la continuidad de las actividades que se realizan diariamente con los alumnos.
El apoyo económico también permite cubrir necesidades operativas relacionadas con el funcionamiento del centro y la realización de programas dirigidos a personas con discapacidad visual de distintas edades.

La institución destacó que la participación de la comunidad ha sido fundamental para mantener sus operaciones a lo largo de los años, especialmente ante el incremento de necesidades relacionadas con materiales, herramientas y servicios requeridos para la atención de los usuarios.
Además de la compra de coricos y las donaciones en especie, el CCI mantiene abiertas las puertas para personas interesadas en conocer el trabajo que se realiza dentro de las instalaciones y las actividades que forman parte de su programa de capacitación.
El Centro de Capacitación para Invidentes se encuentra ubicado en la calle Laguna Hanson número 4226, entre las calles Calma Alba y Olivo, en la colonia La Escondida de Tijuana.
Las personas interesadas en colaborar, adquirir coricos, realizar alguna aportación o conocer las instalaciones pueden acudir directamente al lugar para recibir información sobre las distintas formas de apoyo disponibles y los programas que actualmente se encuentran en operación.
A más de seis décadas de su fundación, el CCI continúa ofreciendo espacios de capacitación para personas con discapacidad visual en Tijuana, mientras busca ampliar el alcance de sus servicios y atender a quienes aún desconocen la existencia de este tipo de programas en la ciudad.

Fotografías: Carlos Alegria