“PROYECTO COMIDA CALIENTITA” CELEBRA A LAS MADRES MIGRANTES
Con comida tradicional oaxaqueña y actividades comunitarias, el proyecto “Comida Calientita”, ubicado en la Zona Centro, realizó una convivencia para madres migrantes que actualmente viven en la ciudad, ya sea en albergues o en viviendas temporales.
La actividad fue organizada por Esther Morales Guzmán, migrante originaria de Oaxaca y fundadora del proyecto comunitario, quien explicó que desde hace una década impulsa este tipo de encuentros para acompañar a personas que atraviesan procesos migratorios lejos de sus familias.

“Soy una mujer migrante y sé lo triste que es estar en estas fechas sola. Pertenezco a las familias separadas, entonces yo reúno a todo mi pueblo migrante para celebrar este día, pasárnosla bien y tener un poco de felicidad”, expresó.
ENTREGARON ALIMENTOS Y ARTÍCULOS DE PRIMERA NECESIDAD
Durante la convivencia se ofrecieron alimentos tradicionales como pollo en barbacoa, arroz a la jardinera, ensalada y agua de jamaica, preparados con apoyo de donativos realizados por ciudadanos, estudiantes y universidades, entre ellas la Universidad Autónoma de Baja California y la Universidad Lázaro Cárdenas.
Las asistentes acudieron acompañadas de sus hijos al espacio comunitario, donde además recibieron despensas y productos de primera necesidad.
Entre las participantes se encontraban mujeres originarias de Haití que actualmente residen y trabajan en la ciudad.

“Me siento bien feliz de verlas, aunque sea este día que se les olvide la tristeza de ser deportada, la tristeza de vivir en un albergue y estar lejos de la familia”, comentó Morales Guzmán.
IMPULSAN REDES DE APOYO PARA MUJERES MIGRANTES
En la actividad también participó Nelly Cantú, promotora del proyecto “Jugamos a Leer”, quien junto con otras colaboradoras organizó una colecta de bolsas y artículos básicos para entregarlos a las asistentes.
“Me di cuenta que muchas mujeres traen toda su vida en una mochilita: sus documentos, los papeles de sus hijos y sus pertenencias. Por eso quisimos hacer este pequeño detalle para acompañarlas”, señaló.

Entre las asistentes estuvo Motline, una mujer originaria de Haití que vive desde hace dos años en Tijuana y que acudió a la celebración organizada en el espacio comunitario.
Fotografías: Selene Reynoso