CUBA ACEPTA AYUDA DE ESTADOS UNIDOS EN MEDIO DE CRISIS POR ESCASEZ Y APAGONES
El Gobierno de Cuba aceptó analizar y recibir apoyo humanitario de Estados Unidos por un monto cercano a los 100 millones de dólares, en medio de una de las crisis energéticas y sociales más severas que enfrenta la isla en los últimos años. La ayuda estaría enfocada en combustible, alimentos y medicinas, sectores golpeados por la escasez y los prolongados apagones que afectan a millones de personas.
La decisión marca un cambio en el discurso oficial cubano, luego de que días atrás autoridades de La Habana calificaran como una “fábula” el ofrecimiento realizado desde Washington. Sin embargo, el agravamiento de la situación energética y la falta de reservas de combustible llevaron al gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel a abrir la puerta al diálogo sobre la asistencia. Según medios internacionales, la distribución podría realizarse con apoyo de organizaciones humanitarias y de la Iglesia Católica.
Durante las últimas semanas, Cuba ha enfrentado cortes eléctricos de hasta 20 horas diarias en algunas regiones, además de problemas en el suministro de agua, transporte y atención hospitalaria. El propio Ministerio de Energía y Minas reconoció recientemente que el país agotó sus reservas de diésel y fueloil, situación que ha provocado protestas y creciente inconformidad social en distintos puntos de la isla.
Mientras tanto, la administración de Donald Trump mantiene presión económica y energética contra el gobierno cubano mediante nuevas sanciones y restricciones relacionadas con el suministro de petróleo. Autoridades cubanas acusan que estas medidas agravaron el colapso interno, especialmente después de las limitaciones impuestas a países y empresas que comercian combustible con la isla.
En paralelo, ambos gobiernos sostienen contactos diplomáticos inéditos en los últimos años. Reportes de prensa señalan que funcionarios estadounidenses, incluido el director de la CIA, realizaron reuniones recientes en La Habana para discutir temas de seguridad, economía y cooperación bilateral. Aun así, el escenario continúa marcado por tensiones políticas y por la incertidumbre sobre el futuro inmediato de la población cubana.
Fotografía: Gladys Serrano