NOTABLE RESULTADO DE MÉXICO EN PISA 2025: ¿QUÉ DICE SOBRE LA LECTURA Y LA CAPACIDAD DE REDACTAR DE LOS JÓVENES?
Los resultados de PISA 2025, publicados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en septiembre de 2026, volvieron a encender las alertas sobre el nivel de aprendizaje de los estudiantes mexicanos, particularmente en lectura y matemáticas.
México obtuvo 408 puntos en lectura, 388 en matemáticas y 414 en ciencias, todos por debajo de los promedios de la OCDE, que se ubicaron en 461, 463 y 482 puntos, respectivamente. Frente a 2015, el país retrocedió 15 puntos en lectura y 22 en matemáticas, mientras que la disminución en ciencias fue de cinco puntos.
Más allá de las calificaciones, uno de los datos que genera mayor preocupación se encuentra en la comprensión lectora: únicamente alrededor del 50% de los estudiantes mexicanos de 15 años alcanzó al menos el Nivel 2, considerado por PISA como el umbral básico de competencia.
El resultado abre una pregunta que va más allá de leer correctamente un texto: ¿qué ocurre después cuando un estudiante necesita organizar sus ideas, argumentar y escribir con claridad?
¿QUÉ SIGNIFICA ESTAR DEBAJO DEL NIVEL 2?
En México, aproximadamente la mitad de los estudiantes alcanzó el Nivel 2 o superior en lectura. En promedio, dentro de la OCDE, la proporción fue de 69%.
Un estudiante que presenta dificultades para comprender cómo está construido un texto también puede enfrentar mayores obstáculos al momento de organizar y comunicar sus propias ideas por escrito.
El Nivel 2 funciona como una referencia mínima dentro de PISA.
Quienes alcanzan al menos ese nivel pueden identificar la idea principal de un texto de extensión moderada, encontrar información bajo ciertos criterios y reflexionar sobre su propósito y estructura cuando reciben indicaciones explícitas.
Y eso adquiere una dimensión nueva en una época en la que estudiantes reciben información constantemente mediante redes sociales, buscadores, plataformas digitales e inteligencia artificial.
La propia OCDE advierte que la lectura es fundamental para encontrar, evaluar, interpretar y reflexionar sobre información, especialmente dentro de un entorno cada vez más digital.

MÉXICO TAMBIÉN TIENE MUY POCOS LECTORES DE ALTO DESEMPEÑO
El problema aparece en ambos extremos.
Además de la elevada proporción de estudiantes que no alcanza las competencias básicas, en México prácticamente ningún estudiante llegó al Nivel 5 o superior en lectura, mientras que el promedio de la OCDE fue de 6%.
En esos niveles superiores, PISA evalúa capacidades más complejas: comprender textos largos, trabajar con conceptos abstractos y distinguir entre hechos y opiniones utilizando señales que no siempre están expresadas de manera directa.
Estas habilidades adquieren relevancia no solamente dentro de un salón de clases.
Son competencias necesarias para interpretar noticias, detectar información engañosa, estudiar una carrera universitaria, preparar un informe profesional o construir un argumento propio.
LA CAÍDA EN LECTURA NO COMENZÓ CON LA PANDEMIA
Una de las novedades del informe PISA 2025 es que permite observar el problema desde una perspectiva de más largo plazo.
La OCDE señala que entre 2015 y 2025 el promedio de lectura entre sus países cayó 28 puntos, una pérdida que el organismo aproxima a un año y medio de aprendizaje.
México también retrocedió durante esa década: pasó a registrar una disminución de 15 puntos en lectura.
Además, la OCDE advierte que la caída internacional no puede atribuirse exclusivamente a la pandemia de COVID-19, ya que en numerosos sistemas educativos el descenso había comenzado anteriormente.
Esto plantea un desafío más complejo: recuperar aprendizajes perdidos no dependerá solamente de corregir los efectos del cierre de escuelas, sino de revisar problemas estructurales que llevan años desarrollándose.

LA DESIGUALDAD TAMBIÉN APARECE EN LOS RESULTADOS
Los resultados mexicanos tampoco son uniformes.
En ciencias, por ejemplo, la diferencia entre estudiantes socioeconómicamente favorecidos y desfavorecidos fue de 68 puntos, mientras que únicamente 11.6% de los alumnos en situación desfavorable logró ser considerado académicamente resiliente, es decir, obtuvo un rendimiento elevado pese a su contexto socioeconómico.
La OCDE también pide cautela al interpretar las tendencias mexicanas porque durante la última década aumentó la cobertura educativa.
Esto significa que actualmente permanecen dentro del sistema jóvenes que en años anteriores podían haber quedado fuera de la escuela, modificando la composición de la población que participa en PISA. Por esa razón, una caída en el promedio nacional no equivale automáticamente a decir que todos los estudiantes reciben hoy una peor educación.
EL DEBATE YA LLEGÓ A LA POLÍTICA EDUCATIVA
Tras la publicación de los resultados, académicos y analistas han retomado la discusión sobre la necesidad de evaluar no solamente cuántos jóvenes ingresan y permanecen en la escuela, sino qué están aprendiendo durante esos años.
En una columna publicada este 19 de septiembre en Excélsior, Raúl Contreras Bustamante argumentó que los resultados deberían impulsar políticas dirigidas a elevar la calidad educativa y cuestionó la desaparición de organismos nacionales especializados en evaluación. También planteó críticas al peso presupuestal de los programas de becas. Estas son valoraciones del autor, no conclusiones del informe PISA.
El dato verificable de la OCDE es que México mantiene resultados inferiores a sus promedios internacionales y que aproximadamente la mitad de sus estudiantes no alcanza el nivel mínimo esperado en comprensión lectora.
DEL SALÓN DE CLASES A LA UNIVERSIDAD Y EL TRABAJO
Las consecuencias potenciales no terminan cuando un estudiante concluye la secundaria.
Comprender un texto es una habilidad transversal para prácticamente cualquier nivel educativo: desde interpretar un problema matemático hasta comprender un artículo científico o desarrollar una investigación.
En redacción ocurre algo similar. Escribir correctamente no depende exclusivamente de conocer reglas ortográficas; implica estructurar ideas, establecer relaciones entre conceptos, seleccionar información pertinente y construir argumentos comprensibles.
Por eso, aunque PISA no otorgue una calificación de “redacción”, sus resultados en lectura permiten identificar un problema de base que puede trasladarse posteriormente a tareas escritas más complejas.
Un estudiante con mayores herramientas de comprensión tendrá mejores condiciones para analizar aquello que lee y, posteriormente, transformar esa información en ideas propias.

¿POR QUÉ SE LLAMA PISA 2025 SI LOS RESULTADOS SALIERON EN 2026?
El nombre corresponde al año en que se realizó la evaluación, no al año en que se publica el informe.
PISA 2025 involucró a más de 760 mil estudiantes de 91 países y economías, una muestra que representa aproximadamente a 33 millones de jóvenes de 15 años escolarizados alrededor del mundo.
Una vez concluida la aplicación, los resultados deben procesarse, validarse y estandarizarse para que las comparaciones entre países sean metodológicamente consistentes.
La OCDE publicó el primer volumen de resultados el 8 de septiembre de 2026, por eso estamos conociendo ahora las cifras de la llamada “PISA 2025”.
Y la fotografía todavía no está completa: dos volúmenes adicionales están previstos para 2027, por lo que durante los próximos meses surgirán nuevos análisis sobre lo que ocurre dentro de las escuelas y qué factores se relacionan con el desempeño de los alumnos.
EL RETO YA NO ES SOLO ESTAR EN LA ESCUELA, SINO APRENDER
PISA 2025 deja a México frente a una discusión que trasciende los rankings internacionales.
Que aproximadamente uno de cada dos estudiantes de 15 años no alcance el nivel básico de lectura implica desafíos para continuar aprendiendo en educación media superior y universidad, pero también para desenvolverse posteriormente en ambientes laborales y digitales donde comprender y comunicar información resulta indispensable.
El resultado PISA 2025 no demuestra por sí mismo que los jóvenes mexicanos “no sepan escribir”, pero sí exhibe una debilidad en una de las herramientas fundamentales para hacerlo mejor: comprender profundamente lo que se lee.
En una época dominada por información inmediata, redes sociales e inteligencia artificial, la pregunta ya no parece ser únicamente cuánto leen los estudiantes mexicanos, sino qué tan capaces son de entender, cuestionar y convertir esa información en pensamiento propio.

Fotografías: Cortesía